jueves, 21 de febrero de 2013

LA HOMOFOBIA

HOMOFOBIA 



 spot contra la homofobia


La homofobia es una enfermedad psico-social que se define por tener odio a los homosexuales. La homofobia pertenece al mismo grupo que otras enfermedades parecidas, como el racismo, la xenofobia o el machismo. Este grupo de enfermedades se conoce con el nombre genérico de fascismo, y se fundamenta en el odio al otro, entendido éste como una entidad ajena y peligrosa, con valores particulares y extraños, amenzadores para la sociedad, y -lo que es peor- contagiosos.

La homofobia, como las demás variantes del fascismo, prepara siempre las condiciones del exterminio. Pasiva o activamente crea y consolida un marco de referencias agresivo contra los gais y las lesbianas, identificándoles como personas peligrosas, viciosas, ridículas, anormales, y enfermas, marcándoles con un estigma específico que es el cimiento para las acciones de violencia política (desigualdad legal), social (exclusión y escarnio públicos) o física (ataques y asesinatos).

Mientras que a lo largo del siglo XX los movimientos por la igualdad han conseguido importantes avances en los derechos de otros colectivos estigmatizados o excluidos, como las minorías raciales o las mujeres, la homofobia sigue perviviendo en la sociedad impunemente, sin que haya una conciencia colectiva de su peligro. Muestra de esta situación es que, por ejemplo, todavía en muchos países las relaciones homosexuales están penalizadas, se escuchan chistes de mariquitas en los medios de comunicación, lesbianas y gais son agredidos por bandas de neonazis, se hacen redadas policiales en los locales de ambiente gais, y sus derechos no están equiparados a los de las personas heterosexuales. Todo el mundo recuerda que los nazis exterminaron a varios millones de judíos; nadie recuerda que también exterminaron a cientos de miles de homosexuales, y que tras la derrota nazi muchos de ellos siguieron en prisión porque en Alemania (antes y después de la 2ª Guerra Mundial) la homosexualidad era delito. A nadie se le ocurre hoy hacer un chiste antisemita en la radio o en la televisión; en cambio, todas las semanas escuchamos chistes homófobos en estos medios. ¿Por qué?

Porque aún no hay instrumentos suficientes para que la homofobia sea nombrada, pensada, combatida con rotundidad. 1997 fue el Año Europeo contra el racismo y la xenofobia, hubo cientos de actos para concienciar a la sociedad contra estas variantes del fascismo; no se celebró ningún acto contra la homofobia. La Real Academia se ha negado a incluir el término "homofobia" en el diccionario, tras solicitarlo varias veces distintos colectivos gais y antirracistas.

La homofobia tiene una larga tradición en la historia de la humanidad, no tiene un origen único, ni una cabeza visible, ni un objetivo, ni una razón histórica, está enraizada en diferentes culturas, épocas, clases sociales, instituciones. ¿Cómo combatirla? He aquí algunos frentes:

- Desde la infancia: los niños aprenden de lo que ven y oyen. En un hogar donde los padres (o uno de ellos) son homófobos, donde se escuchan comentarios o insultos contra los homosexuales, se está fomentando la futura homofobia de los niños. Esto tiene dos graves consecuencias para ellos: si el niño/niña tiene deseos homosexuales, se verá traumatizado por ese ambiente hostil y será incapaz de poder asumir con naturalidad su deseo; además -independientemente de su opción sexual- estaremos criando a un futuro homófobo, y reproduciendo por tanto un sistema fascista. Los padres deben tomar consciencia de esta situación.

- Desde la escuela: la escuela es un lugar fundamental de socialización y adquisición de valores; es imprescindible introducir en las escuelas programas educativos tolerantes con las diferemtes opciones sexuales y críticos contra la homofobia, y que los docentes se comprometan en esa misma crítica.

- Desde el lenguaje: el lenguaje cotidiano está lleno de expresiones homófobas, que traducen y legitiman ese estado de odio y agresión: maricón, dar por el culo, bollera, tortillera, ir a tomar por el culo, bujarrón, sarasa, moña... la riqueza del castellano en este ámbito es casi ilimitada, fiel reflejo de nuestra igualmente rica tradición homófoba. Hay que denunciar ese lenguaje, desenmascarando su violencia interna, e incluir el término "homofobia" en el diccionario.
- Desde las instituciones: el Estado, el Ejército y la Iglesia son tres instituciones tradicionalmente homófobas. El Estado aprueba el matrimonio entre parejas de distinto sexo, concediendo unos derechos legítimos a estos ciudadanos, y margina por razones de orientación sexual a otras personas, lo cual es inconstitucional. El Ejército persigue activamente a las personas homosexuales cuando están bajo su jurisdicción, e inculca valores homófobos y machistas. La Iglesia Católica, fiel a su histórica tradición de promotora de exterminios, sigue atacando las relaciones homosexuales con declaraciones agresivas, y promoviendo el odio hacia las personas homosexuales. Lo mismo ocurre con la mayoría de las demás religiones del mundo. Por tanto, hay que exigir a estas instituciones que abandonen sus posiciones homófobas y que colaboren a erradicar la persecución contra gais y lesbianas.

- Desde los movimientos sociales y políticos: los grupos de crítica social, tradicionalmente identificados con el nombre genérico de izquierda (socialismo, comunismo, anarquismo, etc), siempre han dejado de lado el problema de la homofobia, cuando no han participado activamente en ella (Castro, Stalin). Las ONGs antirracistas tampoco han tomado conciencia hasta hace poco de la necesidad de incluir el trabajo contra la homofobia como uno de sus objetivos. Los grupos políticos conservadores siempre han estado a favor de la homofobia (Reagan, Tatcher), financiando a grupos parafascistas homófobos, o rechazando iniciativas legales de igualdad (Felipe González, Aznar).

- Desde el mundo académico-científico: el discurso médico tomó el relevo en el siglo XIX a la religión en la tarea de estigmatizar y reprimir ciertas opciones sexuales: de ahí nace a finales del XIX la categoría de homosexualidad como enfermedad, una de las raíces de la homofobia del siglo XX. Los discursos médicos, psiquiátricos, sociológicos, y de la ciencia en general deben abandonar sus estrategias de segregación y dejar de señalar la homosexualidad como algo específico, desviado, anormal o enfermizo.

- Desde los medios de comunicación: la radio, la prensa, la televisión, transmiten continuamente imágenes y contenidos homófobos. Por ejemplo, cuando hay un asesinato, si el asesino es gai, se incluye este dato como relevante en el titular, si es heterosexual se omite. Esa manera de dar una noticia es abiertamente homófoba, y manipuladora. La radio y la televisión emiten chistes que hacen escarnio y burla de lesbianas y gais, e introducen imágenes pintorescas para ridiculizar a los homosexuales. Los profesionales de estos medios deben comprometerse para abandonar ese tipo de prácticas homofóbicas.

- Desde los propios homosexales: gais y lesbianas tenemos la responsabilidad de luchar contra la homofobia, organizándonos, manifestándonos, saliendo del armario, perdiendo el miedo, reivindicando nuestros derechos, denunciando las agresiones, haciéndonos visibles para atacar a los homófobos, para que el resto de la sociedad sepa que existimos y entienda que la lucha contra el fascismo es una lucha de todos.


"Se llevaron a los gais, pero como yo no lo era, no me importó.
Ahora se me llevan a mí, pero ya es tarde"

Este es el verso que Brecht olvidó incluir en su poema.

GAY SE LEVANTA FRENTE A LA HOMOFOBIA




Es una escena relativamente común en ciertas ciudades. Los predicadores campan a sus anchas lanzando su mensaje, sea el que sea. Y si es un mensaje homófobo, pues también. Es lo que hizo hace unos días un predicador en el metro de Nueva York.

Normalmente, o al menos yo nunca he visto lo contrario, la gente escucha (o hace que escucha), el predicador se desahoga, lanza su mensaje y se va. Pero eso no es lo que pasó en Nueva York, porque un gay que estaba en el mismo vagón, no puedo permanecer callado mientras el hombre se quejaba públicamente de que la sociedad se equivoca al inculcar a los menores el respeto a los homosexuales

Y entonces el homosexual allí presente saltó, gritándole: “Eres un falso profeta. No escuchen a este hombre. Está asustado. Está lleno de odio. Soy un hombre. Soy un hombre bueno. Y soy gay y Jesús me ama. ¡Jesús me ama!”. Lo mejor de todo es la respuesta de los pasajeros: un sonoro aplaus. El predicador se quedó más sólo que la una…

A VECES SOLO TENEMOS QUE DEFENDERNOS
NO ES NECESARIO LA VIOLENCIA
PUES MUCHAS VECES LA PALABRA ES MUCHO MAS FUERTE. 

MARICON ¿CARIÑO O INSULTO?


MARICA O MARICON

No recuerdo la primera vez que me lo echaron en cara, que me tildaron de serlo. Tampoco recuerdo quién lo hizo y la verdad es que a estas alturas del poema, tampoco importa. Lo he oído tantas veces, en tantos tonos, que llega un momento en que ya no te hace daño o te convences de que no te hace daño y que no oyes.

“Maricón es un adjetivo y sustantivo habitualmente de carácter peyorativo, originalmente aumentativo de Marica (a su vez diminutivo de María). Marica se usa como insulto grosero con los significados de hombre homosexual; hombre afeminado (que no significa homosexual, son términos relacionados pero no iguales), además de hombre de poco ánimo y esfuerzo.

En España el uso de ciertos términos con carácter peyorativo pueden dejan de tener ese carácter según el contexto en el que se use. Es el caso de su uso en el lenguaje coloquial entre personas con gran confianza entre ellas en el que esos términos pueden ser un halago referido a la habilidad o astucia con que se ha realizado algo, un ejemplo son las frases: “que maricón eres/es”, “que cabrón eres/es” o “que hijo de puta eres/es”

Como insulto, “maricón” no significa solamente gay (hombre homosexual), sino persona con carácter afeminado (que en su persona, modo de hablar, acciones o adornos se parece a las mujeres). Se suele utilizar como reprimenda “qué maricón eres”. También se usa con el significado de hombre mal intencionado o cobarde.

Ese sentido peyorativo de la expresión ha pasado incluso al lenguaje académico. Así, el Diccionario de la Real Academia Española define hasta la fecha (la edición vigésimosegunda, de 2001) la voz “maricón” de manera homofóbica: como sinónimo de ‘sodomita’ (definido como, ‘quien comete sodomía’). De esta manera, el diccionario da a entender que las relaciones sexuales entre varones homosexuales necesariamente se reducen al sexo anal, y éste es concebido como un pecado o un delito que se «comete».

Este insulto español no tiene implicaciones de tortura o muerte, a diferencia de sus equivalentes en inglés (faggot: ‘leña’ de una hoguera inquisitorial); o italiano (finocchio, ‘hinojo’, porque se cubría a los homosexuales con estas frescas hojas para que el suplicio de hoguera durara más tiempo. Es históricamente falsa la derivación ‘hombre que cae de hinojos’ (para realizar una felación), que no proviene de hinojo sino de ginocchio, ‘rodilla’).”

Ahí lo tiene usted.

Ahora, después de este breviario cultural, dígame: ¿ha usado este término en su lexicón alguna vez? ¿Se ha percatado de que lo hizo? ¿Por qué?

Personalmente (y si usted conoce esta columna sabe que todo lo que en ella se escribe es un ejercicio estrictamente personal) no recuerdo la primera vez que me lo echaron en cara, que me tildaron de serlo.
Tampoco recuerdo quién lo hizo (¿otro niño? ¿Un adulto? ¿Alguien de mi familia? ¿Mi Papá? Es muy probable que sí) y la verdad es que a estas alturas del poema, tampoco importa. Lo he oído tantas veces, en tantos tonos, que llega un momento en que ya no te hace daño o te convences de que no te hace daño – ustedes conocen bien el refrán anglosajón: “Piedras y palos romperán mis huesos, pero las palabras nunca me herirán – y que no oyes.

A lo largo de estos (casi) cuarenta años – sí, quién lo diría, yo que pensé que no llegaba a los diecisiete — lo he oído tantas veces, como señalaba, que es algo habitual. Lo he oído incluso de boca de otros homosexuales (principalmente a mis espaldas, incluso dicho por algunos que se ostentan “mis amigos”, inocentes inventadas que todo se lo creen); sin embargo no deja de sorprenderme la facilidad con que se suelta en estos tiempos todavía, con el afán de humillar y que aún tenga el poder para hacerlo.
Maricón es una palabra que no debería de herir, y que el homófobo ha esgrimido por años como arma. El intentar recuperarla para hacerla de uso común no es una mala idea (en absoluto, soy de los que aboga para desatanizar la palabra “Puta”), si bien algunos de los ejemplos que he encontrado personalmente me parecen algo frívolos o extrapolados y en vez de combatir el estereotipo, involuntariamente lo refuerzan. Es como ver o escuchar a una mujer referirse a otra como “zorra” — personalmente no le encuentro sentido a eso, como no se lo encuentro a que dos hombres de la misma orientación sexual se refieran a sí mismos como “maricones”. Es decir, sí, ¿pero para qué?

Ignorar la palabra no hará que se vaya. Pero despojarla de su carácter de insulto, sí puede servir de algo. Que signifique cualquier cosa y no se pegue. Supongo que no debería ser tan difícil, aunque cada quien interpreta lo que oye, como quiere y quitarle el poder discriminatorio a lo que es una simple  palabra, también depende de cada uno.

Hace unos diez años, mi padre, por alguna razón que ahora no recuerdo, montó en cólera (cuando pasamos mucho tiempo juntos, nuestras diferencias evidentes en carácter hacen que salten chispas y, finalmente producto de su época – los años 50 – cuando pierde la paciencia, estalla y suele arrojar por la boca lo más hiriente que se le ocurre, curioso detalle, que yo he heredado en cierta manera) y me dijo “eres un maricón” a manera de colofón a su descontento conmigo.

“Papá,” le dije, haciendo acopio de toda la paciencia que pude encontrar “no soy un maricón. Soy una inmensa cantidad de cosas, pero maricón no es una de ellas.”

Que le respondiera de ese modo y con absoluta frialdad, sirvió. Nunca más ha vuelto a decirlo, aún cuando ha llegado a perder la paciencia (como cualquiera) otras veces. Esa es la actitud que yo tengo al respecto. Quizá no sea la más adecuada, pero es lo que hay. Así sobreviví al acoso (né Bullying) de otros niños en mi escuela y de mis primos. Nunca metí las manos, no sé cómo, pero con la lengua y sin perder los papeles.

Maricón es solo una palabra. Y en todo caso, a mí sólo me pueden llamar así mis amigos, mirándome a los ojos.

Quien es mi detractor (sería pretencioso de mi parte decir “enemigos”) me tiene que decir Señor Cane y hablarme de usted, mirando fijo al suelo.

Recuperemos palabras y combatamos la discriminación al quitarles el sentido. Esa es una batalla que sí podemos ganar.

Texto sacado de: animal politico

lunes, 4 de febrero de 2013

CHARLA SOBRE MIGRACION EN LA FACULTAD DE SICOLOGIA Y TRABAJO SOCIAL


GLADYS CEREZO EN REPRESENTACION DE LA FUNDACION GLAIRIS
FAMILIA GLAIRIS PRESENTE 

CHARLAS EN LA QUE SE TRATARON DEMAS DE LA INMIGRACION Y LA VIDA DE LOS INMIGRANTES EN ESPAÑA, GRUPOS AL CUAL NUESTRA PRESIDENTA PERTENECE EN MALAGA.
 





MALAGA ESPAÑA

jueves, 24 de enero de 2013

Colorado: el proyecto de ley de uniones civiles supera su primera barrera

por 3 votos a 2, el Comité Judicial del Senado de Colorado ha dado su visto bueno al proyecto de ley de uniones civiles entre personas del mismo sexo, que inicia con buen pie su andadura parlamentaria. La iniciativa tiene todas las de ganar gracias al control demócrata de ambas cámaras y al apoyo al gobernador, John Hickenlooper.

  

Hasta las elecciones de noviembre de 2012 los demócratas solo controlaban el Senado, cámara que ya aprobó en marzo de 2011 un avanzado proyecto de ley de uniones civiles que la entonces mayoría republicana en la Cámara de Representantes del estado bloqueó días después. Como informábamos recientemente, una nueva versión del proyecto cuenta ahora con grandes posibilidades de salir adelante. Los senadores Pat Steadman y Lucía Guzmán lo introdujeron hace dos semanas en el Senado estatal. 

Tras su previsible aprobación será discutido por la Cámara de Representantes, ahora en manos demócratas, y cuyo nuevo speaker es por cierto Mark Ferrandino, un demócrata abiertamente gay. El gobernador Hickenlooper, por su parte, ha prometido firmarlo en cuanto llegue a su mesa.

Por lo pronto el proyecto ha pasado este miércoles su primera barrera, al recibir el visto bueno del Comité Judicial del Senado, que ha escuchado las alegaciones de partidarios y detractores. Entre los oponentes están organizaciones como CitizenLink, en la órbita del poderoso lobby ultraconservador Focus on the Family. Una portavoz de este grupo ha argumentado que las uniones civiles pueden ser un paso previo a la aprobación del matrimonio igualitario, como por ejemplo ha sucedido antes en estados como Vermont, New Hampshire o Connecticut.

En Colorado, sin embargo, la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo requeriría una modificacion de la enmienda constitucional que lo prohíbe, aprobada en 2006 en referéndum con un 56% del voto. Una posibilidad que no resulta descabellada a medio plazo, sobre todo tras lo sucedido en noviembre en Maine, Maryland o Washington, que aprobaron el matrimonio igualitario en referéndum, o en Minnesota, donde se rechazó precisamente una enmienda constitucional que perseguía su prohibición. Otra posibilidad se abriría con un fallo favorable del Tribunal Supremo de Estados Unidos a la apelación contra el veto al matrimonio igualitario en California que extendiera ese derecho a otros estados. De una forma u otra, según Pat Steadman, uno de los senadores promotores de la ley de uniones civiles, la prohibición del matrimonio igualitario en el estado “no resistirá el paso del tiempo”.

miércoles, 23 de enero de 2013

VIOLENCIA DE GENERO ENTRE PAREJAS DEL MISMO SEXO


¿Hay violencia doméstica entre parejas del mismo género?

La psicóloga Lidia Mendieta Marín impartió una charla sobre el tema en CRISMHOM
En los últimos años se ha empezado a difundir el término de “violencia intragénero” entendiendo por esta: “aquella que en sus diferentes formas se produce en el seno de las relaciones afectivas y sexuales entre personas del mismo género”. Pero, para empezar a hablar de ésto hay que afirmar primero que esta violencia es una realidad. Por cortesía de Chrishom os ofrecemos esta charla impartida por Lidia Mendieta Marín que es licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Psicología Clínica, Legal y Forense por la misma universidad. Ha trabajado durante dos años con agresores domésticos en el Programa de la UCM en colaboración con instituciones penitenciarias. Tiene amplia experiencia con víctimas, familias y terapia de pareja. Es especialista en violencia de género por el Instituto Europeo de Formación y consultoria (INEFOC).

La violencia de género debe combatirse generalizada, no solo poner ejemplos con artistas urbanos



Santo domingo Este-Es evidente que con los artistas urbanos acusados de violencia de género se pretende enviar un mensaje a la sociedad con las respectivas prisión preventivas que les han impuesto, medidas que no les imponen a los ciudadanos común, que son la mayoría, quienes por debilidades de la justicia dominicana y tras varias denuncias de sus es concubinas han terminado asesinadas por sus agresores.
En el caso de  (Manuel Baret Martes), Vakeró, quien se presentó a la fiscalía del distrito nacional tan pronto su ex  pareja, la cantante Matha Heredia  lo denunció por  supuestamente haberla agredido, física y emocionalmente, se le impuso tres meses de prisión preventiva y trasladado bajo estrictas medidas de seguridad a la cárcel modelo de San Pedro de Macorís, donde le recortaron sus dreadlocks a pesar de que sus abogados elevaron un recurso de amparo para que el artista conservara sus trenzas y no esperaron a conocerlo.

Sin embargo, cientos de hombres que son denunciados a diario por sus ex parejas quienes posiblemente no reúnen los requisitos para recibir comomedida de coerción presentación periódica se la imponen, adjunto a una orden de alejamiento, la cual envían a la misma mujer denunciante a entregársela, acción que el hombre asume como un enfrentamiento y aumenta su violencia y en muchos de los casos han terminando asesinándolas.
Durante una medida de coerción, los abogados de ambas partes deben recolectar las evidencias necesarias para demostrar la culpabilidad o inocencia del acusado, pero por el trato recibido hasta el momento por el cantante ya fue condenado moralmente.
La sociedad dominicana necesita una respuesta inmediata al alto índice de mujeres asesinadas y agredidas por sus parejas y ex parejas, pero que estas acciones sean aplicadas en todo los casos, no solo con nombres sonoros pues son muchos los niños y niñas huérfanos y hogares destruidos porque nuestra justicia y autoridades no aplican las medidas preventivas necesarias para que la sangre no llegue al rio, familias que luego no reciben las atenciones psicológicas necesarias para continuar una vida normal, son traumas, podemos citar   la masacre ocurrida en el sector de Invivienda el pasado 30 de Diciembre 2012, donde un hombre con aparentes problemas mentales, asesinó a su ex pareja, su hija, su madre, su hermana y luego se suicidó, hecho ocurrido el mismo día que se le cumplía la medida coerción de presentación periódica que le habían impuesto.
El 90% de las mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas en el país han denunciado a sus agresores ante las fiscalías, por lo que aplaudimos que estos agresores sean apresados de inmediato al igual que los artistas urbanos que supuestamente han agredido a sus parejas, pero condenamos que esta rápida acción de la justicia solo se vea en caso que ocupen primeras planas de los periódicos.