La depresión en la tercera
edad presenta síntomas particulares que van más a llá de sentirse
tristes por una temporada, y que de no tratarse merman la calidad de
vida del adulto mayor. Por mencionar algunos síntomas más frecuentes:
Tristeza o desánimo más intenso de lo normal.
Incapacidad o pérdida de interés por disfrutar las cosas que antes le generaban satisfacción.
Sensación de fatiga aunque la actividad no sea mucha.
Pérdida de apetito.
Ansiedad
Dificultad para domir, se levanta más temprano de lo habitual o duerme hasta más tarde.
Sentimientos de inutilidad.
Incapacidad o pérdida de interés por disfrutar las cosas que antes le generaban satisfacción.
Sensación de fatiga aunque la actividad no sea mucha.
Pérdida de apetito.
Ansiedad
Dificultad para domir, se levanta más temprano de lo habitual o duerme hasta más tarde.
Sentimientos de inutilidad.
Desafortunadamente la sociedad ha dejado
en un espacio muy relegado la figura de los adultos mayores y, todos
los síntomas que acabamos de describir fácilmente se confunden con una
incapacidad física propia de la edad y no emocional como pudiera darse
el caso.
Ante la percepción de una depresión es
necesario pedir o aceptar ayuda, hablarlo con un profesional, en algunos
casos necesitarán medicamentos para superarlo, pero sobre todo las
dosis de cariño serán irremplazables.
NO HAY EDAD
Fuente: Redacción Latido

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